Malos vientos soplan sobre Francisco, y el poder divino no parece alcanzar para que reluzca a pleno el Anillo del Pescador.
A las fuertes presiones del ala conservadora vaticana por sus audaces decisiones, y a las críticas por su presunta preferencia política por el "kirchnercristinismo", inspirada en su remota militancia en la dura facción peronista Guardia de Hierro, acaba de sumarse una denuncia que desata, como en la famosa película, la tormenta perfecta.
Según la Asociación Italiana de Víctimas de Sacerdotes Pedófilos, el papa Francisco, a pesar de sus públicas y fogosas palabras de condena contra esas repugnantes prácticas cuyo estigma jamás se borra, conocía desde el 2014 las repetidas denuncias contra Nicolás Corradi y otros tres curas que viven en nuestro país: Giovanni Granuzzo, Luigi Spinelli y Eliseo Primati.

En total, la denuncia recae concretamente sobre catorce monjes pedófilos.
El escándalo estalló apenas hubo clara certeza de los horrores padecidos por los niños y adolescentes sordos del Instituto Próvolo de Mendoza, sometidos por años a abusos sexuales dignos de las páginas del Marqués de Sade.
O peores.
En México existe un listados de curas y obispos pederastas https://t.co/yQxkwbTgvY #ElPolitico pic.twitter.com/YfVRP8CCWO
— El Politico (@elpoliticonews) 12 de enero de 2017
Sodomizaciones, sexo oral en todas sus variantes, flagelaciones. Y no sólo en Mendoza. También en el Próvolo de La Plata, a cargo del trío Granuzzo-Spinelli-Primati.










