La Policía Nacional insiste en que los disturbios callejeros registrados en la madrugada de Sevilla fueron incidentes aislados causados por gamberros y delincuentes comunes. También admite que existe un trasfondo de activismo político de la izquierda radical interesada en reventar las procesiones de Semana Santa que ha dejado huella en las redes sociales con innumerables mensajes contra la religiosidad vivida en las calles y, en especial, contra la presencia de la Legión en desfiles procesionales.
Lo de la Legión ha traspasado el límite de lo ridículo. Izquierda Unida de Andalucía ha llevado al Parlamento regional su protesta porque la Consejería de Salud permitió la visita de representantes de la Legión a los niños ingresados en el hospital Materno Infantil de Málaga horas antes de participar en la procesión del Cristo de la Buena Muerte.
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«Con el agravante –afirma ese partido– de que se cantara «El novio de la muerte» en la planta de oncología infantil». Bonita manera de ignorar que uno de los mejores regalos que pueden recibir los niños malagueños ingresados por padecer cáncer es el que los legionarios les canten el himno que pone en pie a su ciudad cada jueves santo.
En las redes sociales, mensajes recogidos por la Policía a lo largo de la semana santa incitaban a las protestas contra la participación de militares en las procesiones, en muchos casos recomendando el empleo de la violencia.
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También se han detectado mensajes con violencia verbal de carácter anticlerical desde grupos de izquierda radical cercanos a Podemos. Nada extraño, teniendo en cuenta que la portavoz de esta formación en el Ayuntamiento de Madrid, que aspira a convertirse en alcaldesa de la capital, es famosa por haber irrumpido en la capilla de la Complutense desnuda de cintura para arriba mientras sus compañeros gritaban «Arderéis como en el 36».
Lo más significativo, pese a los cien heridos registrados en Sevilla, es que los datos de la afluencia de público a las procesiones hablan por sí solos: más ciudadanos las han presenciado este año y los aplausos a la Legión han sonado más fuerte que nunca.