El gobierno de Pakistán inició el viernes 17 de febrero una operación antiterrorista para vengar a las 130 víctimas mortales que han dejado al menos 10 ataques terroristas en las últimas dos semanas. La “venganza inmediata” del país acabó en un día con “más de 100 supuestos insurgentes”.
Félix R. Gutiérrez Rodríguez / El Político
La respuesta pakistaní empezó horas después de que un suicida del Estado Islámico, el pasado viernes 17 de febrero, hizo explotar las bombas que portaba en el templo sufí Lal Shahbaz Qalandar, en la provincia meridional de Sindh, durante la celebración de una ceremonia religiosa. El atentado dejó 83 muertos. La reacción del jefe del Ejército del país, Javed Bajwa, fue inmediata: "Cada gota de sangre de la nación será vengada inmediatamente".
#COAS, "Each drop of nation’s blood shall be revenged, and revenged immediately. No more restraint for anyone."
— Maj Gen Asif Ghafoor (@OfficialDGISPR) 16 de febrero de 2017
El director de la oficina de comunicación del Ejército (ISPR), Asif Ghafoor, informó que las operaciones de venganza continúan y que han confiscado un número de armas considerable a insurgentes que operaban en la frontera afgano-paquistaní. Sin embargo, no ofreció más detalles sobre los lugares de las acciones.
Pakistán sufrió seis ataques solo la semana del 12 al 18 de febrero y hasta la fecha ha registrado al menos 10 actos terroristas. Después del ataque al templo sufí, la ciudad de Sehwan declaró tres días de luto, en los cuales cientos de feligreses asistieron al templo atacado como símbolo de rebeldía. Incluso el primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, viajó al lugar del ataque y lanzó una orden clara: "Ordeno y autorizo a mis fuerzas armadas y agencias de seguridad a que eliminen al enemigo con toda la fuerza del Estado".

Reclamo de vecinos
Pakistán decidió cerrar su frontera con Afganistán luego de que el Ministerio de Exteriores del país convocó el miércoles 15 de febrero a una reunión con los organismos de seguridad para enfrentar la amenaza del grupo talibán Jamaat-ul-A, que asumió la autoría de otro atentado suicida que dejó 14 víctimas mortales en Lahore, una ciudad en el este de Pakistán, el pasado 13 de febrero.
El Ejército paquistaní solicitó al gobierno afgano que tome medidas para entregar 76 terroristas que, según Asif Ghafoor, se esconden en la nación fronteriza. Sartaj Aziz, asesor de Asuntos Exteriores del primer ministro Sharif, también ha manifestado su preocupación por este grupo de terroristas al consejero de seguridad nacional afgano, Hanif Atmar.
Ghafoor llevó la preocupación de su país al comandante de las fuerzas de la OTAN en Afganistán, John Nicholson, por los actos terroristas de Pakistán cuya autoría es asumida por grupos que tienen sus líderes en suelo afgano. Por esta razón, el jefe de Estado Bajwa ha justificado su política actual de restricción del paso en la frontera.

Sin embargo, el gobierno afgano ha asegurado que su lucha contra el terrorismo es honesta. "Siempre hemos probado nuestra honestidad en la lucha contra el terrorismo y esperamos que otros países prueben la suya en la lucha contra los insurgentes", indicó el mandatario afgano, Ashraf Gani, en un comunicado difundido por el Palacio Presidencial de su país.
Históricamente Afganistán ha acusado a Pakistán de ser aliado de los talibanes, un grupo fundamentalista que lleva años aterrorizando a Afganistán.
#COAS chaired security mtg at GHQ. Enhanced security on Pak-Afg Bdr is against common en. Pak & Afg r together in fight against terrorism. pic.twitter.com/mDtdPxrW3y
— Maj Gen Asif Ghafoor (@OfficialDGISPR) 20 de febrero de 2017
Llamado a la paz
El papa Francisco ha hecho un llamado especial para Pakistán: “Oremos por las víctimas mortales, por los heridos y sus familiares. Oremos fervientemente para que todo corazón endurecido por el odio se convierta a la paz, según la voluntad de Dios”.
El sumo pontífice recordó al “querido pueblo paquistaní, golpeado por crueles actos terroristas en días pasados”.










