Cuando hace unas semanas le preguntaron a Donald Trump si planeaba unirse a Israel en los ataque contra Irán, el presidente de Estados Unidos dijo "Tal vez lo haga. Tal vez no. Nadie sabe lo que voy a hacer".
Dejó que el mundo creyera que había acordado hacer una pausa para permitir a Irán reanudar las negociaciones. Y luego, lanzó un bombardeo de todas formas.
Un patrón está emergiendo: lo más predecible de Trump es su impredecibilidad. Cambia de opinión. Se contradice. Es inconsistente.
"[Trump] ha conformado una operación de diseño de políticas altamente centralizada, discutiblemente la más centralizada, por lo menos en el área de política exterior, desde Richard Nixon", comenta Peter Trubowitz, profesor de Relaciones Internacionales de la London School of Economics.

Fuente de la imagen,Getty Images
Pie de foto,Trump ha aprendido a utilizar su impredicibilidad en la política, convirtiéndola en un activo estratégico y político clave.
Trump ha hecho uso político de esto; ha convertido su propia impredecibilidad en una estrategia clave y un valor político. Ha elevado la impredecibilidad al estatus de una doctrina. Y ahora la característica de la personalidad que trajo a la Casa Blanca está conduciendo la política exterior y de seguridad.
Y está cambiando el mundo.
Los científicos políticos llaman eso la "Teoría del loco", en la que un líder mundial busca convencer a su adversario de que es temperamentalmente capaz de cualquier cosa, para extraer concesiones. Utilizada de manera eficaz, puede ser una forma de extorsión y Trump cree que le está dando dividendos, posicionando a los aliados de EE.UU. donde los quiere.
Pero, ¿es una estrategia que puede funcionar contra sus enemigos? Y, ¿podría su defecto estar en que, en lugar de ser una engañosa movida diseñada para burlar adversarios, en realidad está basada en rasgos característicos bien establecidos y claramente documentados, que tienen el efecto de hacer su comportamiento más fácil de predecir?
Ataques, insultos y abrazos
Trump empezó su segundo mandato abrazando al presidente ruso Vladimir Putin y atacando a los aliados de Estados Unidos. Insultó a Canadá diciendo que debería convertirse en el estado 51 de EE.UU.
Anunció que estaba preparado a considerar el uso de la fuerza militar para anexionar a Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, un aliado de EE.UU. Y luego expresó que su país debería retomar posesión y control del Canal de Panamá.
El artículo 5 de la carta de la OTAN compromete a cada miembro a salir en defensa de los otros. Trump puso el compromiso de EE.UU. en duda. "Creo que el artículo 5 está en cuidados intensivos", declaró Ben Wallace, exsecretario de Defensa británico.
Por su parte, el Fiscal General conservador de Reino Unido, Dominic Grieve manifestó: "Por ahora la alianza trasatlántica se terminó".
Una serie de mensajes de texto filtrados revelaron la cultura de desdén en la Casa Blanca de Trump por sus aliados europeos. "Comparto completamente su asco de los europeos gorrones", escribió el secretario de Defensa de EE.UU. Pete Hegseth a sus colegas, añadiendo "PATÉTICO".

Fuente de la imagen,Getty Images
Pie de foto,Pete Hegseth (der.) llamó a los líderes europeos "gorrones" en mensajes filtrados, mientras que JD Vance (izq.) dijo que Estados Unidos ya no sería el garante de la seguridad europea.
En Munich, a comienzos de este año, el vicepresidente JD Vance afirmó que Estados Unidos no sería más el garante de la seguridad de Europa.
Eso pareció echar para atrás 80 años de solidaridad trasatlántica. "Lo que Trump ha hecho es crear serias dudas y preguntas sobre la credibilidad de los compromisos internacionales de EE.UU.", comenta el profesor Trubowitz.