Aunque para muchos era la opción con mayor peso, no dejó de sorprender tanto en el ámbito financiero como en el político la ratificación de Jerome Powell como presidente de la Fed.
Mario Beroes/El Político
Su cercanía con los republicanos, era quizás, el hándicap de mayor peso para ser ratificado como presidente del banco central de los Estados Unidos, también conocido como Reserva Federal o Fed. Sin embargo, el presidente Biden pasó por alto esa observación
Enfrenta un periodo crucial, en el que se avecinan cambios notables hacia el dólar digital y con asuntos de relevancia máxima para los bancos centrales como el cambio climático o la gestión de la deuda que han generado sus dobles planes de compra de activos; para capear el ‘credit crunch’ de 2008, primero, y para contener la Gran Pandemia, después.
La agenda de Jerome Powell en 2022
Una agenda dinámica tendrá el presidente de la Fed. Le toca lidiar con las criptomonedas, un mercado inmobiliario en estado de ebullición y una inflación desbocada sobre la que mantiene su apuesta por la temporalidad.
Apenas se conoció su ratificación, quiso agradecer a Yellen y prometió trabajar estrechamente con Brainard en la determinación de la futura y difícil, por los riesgos inminentes que comporta, política monetaria de EEUU.
El apoyo de Wall Street ya lo tiene. Por una gestión que ha favorecido el fulminante renacimiento de los activos de las cenizas en las que cayeron al inicio de la epidemia del Covid-19.
Sólo en Wall Street, los cinco últimos días lectivos de febrero del pasado ejercicio, el temor al coronavirus se llevó por delante de sus parqués financieros 6 billones de dólares. Y encendió la mecha de un contagio que afectó a otros mercados como el Dow Jones Industrial o el Nasdaq, que descendieron un 10%. Pese a que el sónar de Wall Street empezó a emitir señales de peligro desde el último trimestre de 2018, cuando Powell apenas llevaba medio año en el cargo.
Es decir, que la historia de Powell al frente de la Fed es una trayectoria de impulso sostenido de los valores. Primero, tras las guerras arancelarias desatadas por la Casa Blanca, en época de Trump, y luego, para reanimar las bolsas de forma fulgurante, durante el año que vivimos peligrosamente (2020), por la Gran Pandemia.
Tiempos difíciles
Sin embargo, su nueva cúpula ejecutiva, el tándem Powell-Brainard, apenas tendrá margen para la displicencia. Con la inflación por las nubes, en el 6,2% en octubre, las apelaciones oficiales a la transitoriedad de un fenómeno asociado a los cuellos de botella del comercio por la distorsión de las cadenas de valor de las empresas y del transporte marítimo no acaban de calar entre los inversores.
Mientras el mantenimiento de un precio del dinero laxo para consolidar el despegue de la actividad empieza a perder fuelle.
Un dilema -la decisión de mover o no los tipos de interés- trascendental porque de ella dependerá la estabilidad de precios, la intensidad de la creación de empleo, la capacidad de ahorro y de compra de los hogares y las decisiones de inversión de las empresas.
Del comportamiento positivo o negativo de estos factores dependerá la maniobra de la Fed. Pero no sólo de ello. Porque en los últimos dos años de intenso debate en su Comité de Mercados Abiertos los riesgos sobre los activos en criptodivisas se han multiplicado.
En cierto modo, por la combinación de los bajos tipos de interés, el incremento de los ahorros personales durante el Covid-19 y los estímulos fiscales lanzados desde la Casa Blanca. Por lo que la vigilancia sobre un mercado en el que el precio del bitcoin se ha más que duplicado desde el inicio del año parece más que razonable.
Criptomonedas y mercado inmobiliario
Las criptomonedas van a ser un quebradero de cabeza en el futuro. No sólo para la Fed sino para el conjunto de bancos centrales que tendrán que determinar si la alternativa de las monedas de curso oficial online, como el dólar o el euro digitales, generarán más inflación que las físicas de la actualidad o, por el contrario, podrían servir como controladoras de valor a través del modelo de transacciones internacional.
Pero también el mercado inmobiliario, en el que, ya en 2020, durante los confinamientos y con la recesión en un bache profundo, el número de compraventas sobrepasó las registradas en todo 2007, año en el que tomó cuerpo la crisis subprime que dio lugar al tusnami financiero y al credit crunch del ejercicio posterior.
Con una tasa de viviendas en propiedad del 65,4% al término del tercer trimestre de este ejercicio. A unos precios que, según los analistas de la inmobiliaria Zillow aumentarán un 13,6% entre octubre de 2021 y el mismo mes del año siguiente y que terminará este año con un alza del 19,5% desde diciembre de 2020.
Aunque este subconsciente colectivo podría diluirse con subidas de tipos porque la economía se haya encarrilado, en primer lugar, y porque la Fed deba acudir al rescate de la inflación. Después de que, de manera oficial, haya aminorado el ritmo de compra de activos de su plan de estímulo ya este mes de noviembre.
Para satisfacción de no pocas carteras de inversión en juego que se decantan por pensar que Powell ha infravalorado la amenaza de los precios.